Lectura: Retrato del artista adolescente, James Joyce
El modelo Joyce de Lacan, retratodel artista adolescente
El modelo Joyce de Lacan, retrato
José Vidal
Cuando el niño pasa más allá del período de latencia se encuentra con un real, un agujero en la simbolización que tiene dos partes: el empuje hormonal, con todos los cambios orgánicos que implica, pero sobre todo el discurso que lo acompaña y que tiene una acción traumática que trastorna el equilibrio logrado hasta ese momento.
Podemos pensar la adolescencia como un síntoma que viene a resolver, a dar respuesta a ese real de la pubertad.
Como lo ha señalado Alexandre Stevens (1), lo que resulta realmente traumático de la pubertad es la relación al lenguaje en tanto en esa experiencia hay una cierta significación enigmática que al sujeto se le escapa. Es como un acercarse a zona donde el saber falta. Y entonces el sujeto debe encontrar una respuesta a esa falta de saber y esa respuesta es ese conjunto de síntomas que llamamos adolescencia y que encontrará una salida más o menos estable en lo que hace a las identificaciones siguiendo el modelo del Edipo que es la lógica del Uno representada por el padre.
Sin embargo, la declinación de la función paterna propia de la época conduce a una experiencia antinómica a esta lógica del Uno/todo, la de la diversidad, la pluralidad de las identificaciones, la multiplicación de los modelos (7).
Lacan hace del escritor James Joyce un modelo, un paradigma para pensar cómo puede ser la organización de la subjetividad cuando la figura del padre no se sostiene y no permite la identificación (2).
Una de las obras de Joyce, Retrato del artista adolescente (3), bastante autobiográfica, narra su encuentro con el pecado y la culpa en tremendas experiencias como adolescente en un colegio jesuita. Lacan, en cierto modo identificado a Joyce, ya que él mismo había sentido el rigor jesuita en el colegio Stanislass (8), pone el pecado como un agujero central e irresoluble en la constitución del síntoma, agujero de algún modo equivalente a lo primordialmente reprimido, alrededor del cual el ser hablante hará un trabajo de rearmado.
El síntoma es escrito por Lacan de un modo antiguo, sinthome, escritura que permite una serie de equívocos: con i latina, para atrapar la palabra sin, pecado en inglés, y con th, que permite reunir home, hombre, home, hogar, a la vez que denuncia la y griega propia del discurso médico para distinguir el síntoma que le corresponde al psicoanálisis. La nueva ortografía permite también homofonías tales como santo hombre, o santo Tomás de Aquino o home rule, el autogobierno. Ese trabajo de condensación muestra en acto el procedimiento joyceano de construcción de un nombre con los retazos del lenguaje que ha quedado de la experiencia subjetiva. Un procedimiento de bricolaje, de ruptura y de sutura, de reingeniería, como dice Miller, que Lacan usa para mostrar que la subjetividad está hecha de con las marcas de la experiencia de cada uno fueron acontecimientos de goce que luego se encuentran en el psicoanálisis así, como huellas sintomáticas en el cuerpo.
Lacan se detiene en el título de esa obra de Joyce en que no dice de un artista, sino de "El" artista, y observa que esto es así porque se trata de la creación de un nombre, artista solo hay uno. La escritura le permitirá a Joyce hacerse un nombre allí donde el nombre del padre no comparece. En lugar del nombre del padre se hace el padre del nombre. Y para hacerlo usa procedimientos de remiendo, ata, por así decir, de un modo inédito, las piezas sueltas de su experiencia subjetiva, con un nuevo nombre, artista.
Este modelo, el Joyce pensado por Lacan, es el sinthome, un concepto que viene a subsumir en él los de fantasma, síntoma y carácter. En lugar de ser aquello que molesta el funcionamiento del sujeto es, por el contrario, lo que le es más esencial, su rasgo, su relieve singular que lo distingue de todos los demás.
El modelo Joyce es el de alguien que podría haber sido un psicótico, ya que hay signos claros en ese sentido, pero que logra un funcionamiento neurótico gracias a un procedimiento de suplencia. El nombre que el sujeto encuentra por sí mismo logra suplir la carencia y anuda como lo haría el significante del nombre del padre.
En "Retrato..." en la cual, Stephen, el alter ego de Joyce, recibe un paliza por parte de sus compañeros y él no siente nada, a lo sumo asco por su propio cuerpo. El cuerpo aparece separado de los afectos, es un cuerpo que le resulta extraño, y Lacan hace de esto una regla, el cuerpo nos resulta extraño, pero normalmente comporta afectos, algo se afecta, reacciona a la violencia física. Joyce por el contrario testimonia de una falta de afecto, de algo que quiere irse, dejarse caer como un resto. Ese detalle le permite observar a Lacan que esa falta de afecto implica que eso puede estar suelto. El cuerpo en ese momento se desprende, como si cayera una cáscara. No ha gozado de un modo masoquista. Ha tenido en todo caso asco, y asco por su propio cuerpo, como si al cuerpo, así maltratado, lo pusiera entre paréntesis.
De lo que se deduce que lo imaginario, lo simbólico y lo real son como tres anillos superpuestos pero que no necesariamente se encuentra anudados en el adolescente y que perfectamente el anillo imaginario en el que el cuerpo se sostiene puede desprenderse, soltarse, irse por su lado si no hay algo que lo anude. Estas experiencias de la adolescencia, la despersonalización, la desrealización, encuentran en este paradigma lacaniano una nueva explicación.
El trabajo analítico con los adolescentes, según lo plantea Stevens, debería ir a favor de esas invenciones del sujeto, fortaleciendo el padre que dice que sí a esos modos originales que el joven propone para resolver el real de la pubertad.
Lacan extiende el modelo Joyce a toda la clínica psicoanalítica y así acentúa más el funcionamiento que la estructura, la contingencia del encuentro más que la determinación del Otro, el síntoma como lazo más que como obstáculo, en fin, la singularidad más que las identificaciones que provienen del Otro social.
Bibliografía
1- Stevens, Alexandre. La Clínica de la Infancia y la Adolescencia. Colección Grulla. Centro de Investigaciones y Estudios Clínicos, CIEC . Córdoba 2007
2- Lacan, Jacques. El Seminario XXIII, El sinthome. Bs.As. 2006.
3- Joyce, James. Retrato del artista adolescente.
4- Miller, Jacques Alain. Seminario de La Orientacidon Lacanina 20006/2007. Piezas de repuesto. Inédito
5- Lacan, Jacques. El Seminario XXIV. L'insu que sait. Inédito.
6- Piglia, Ricardo. Fomas Breves. Los sujetos Trágicos. Literatura y psicoanálisis. Temas Grupo Editorial. Bs.As. 1999.
7- Vidal, José. La angustia en el Otro. Ediciones del Boulevard . Córdoba 1998.
8- Lacan, Jacques. Joyce, el síntoma. Conferencia incluida en El Seminario XXIII, El sinthome, pag.159. Paidós, Bs. As. 2006
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